Un análisis periodístico reciente afirma que el tatuaje ha trascendido el estigma marginal y se ha integrado a la cultura pop, diseño y arte global, convirtiéndose en parte importante de la expresión personal en el siglo XXI. La práctica, con raíces que datan de miles de años, hoy es vista como una forma artística legítima, integrada en la moda, el mercado, e incluso corriente estética mainstream.
La noticia en una frase: El tatuaje ya no es “solo” un símbolo rebelde: es una forma aceptada y respetada de arte y cultura contemporánea.